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Traje de novio

Traje de novio
Traje de novio
Son muchos los hombres que se preocupan por ir perfectos ese día y necesitan consejos para elegir el traje y los complementos del novio perfectos.

Te casas, pero eres el novio y parece que el gran espectáculo no va contigo. Porque las tradiciones dictan que la mujer es la protagonista, mientras que el novio actúa como mero acompañante, sin que nadie se fije en sus galas. Pero eso no es del todo cierto.

Traje de novio

La personalidad del novio

¿Cómo es usted? Esta es la primera pregunta que debes hacerte antes de enfrentarte al reto de elegir el traje del novio. Te conoces y debes identificarte plenamente, sin entrar en tópicos, convencionalismos o imposiciones. Esto implica elegir un traje acorde con tu personalidad y la de tu pareja, ya que ambos trajes deben ir a juego. Por ello, decide primero si quieres llevar un traje propiamente dicho o si prefieres las variantes que se manejan hoy en día, como los pantalones de tirantes, la ausencia de chaqueta, la pajarita o la corbata (o una de ellas), las americanas independientes del pantalón, etc.

Para llegar a una conclusión sobre el traje del novio, es importante tener en cuenta el estilo de la boda. A veces esto marca el estilo de toda la reunión, ya que la novia también se adapta al entorno elegido. Todo esto suele ir ligado a la personalidad, por lo que si se opta por una boda más tradicional, celebrada en una iglesia y organizada en un hotel céntrico, la novia se decantará por un vestido muy sofisticado con cuello barco o en V, y el novio elegirá un atuendo elegante acorde, normalmente inscrito en los tipos de trajes de etiqueta que te presentaremos más adelante. Pero si la boda es rural o vintage, la novia preferirá un tejido ligero y vaporoso, con encajes y toques hippies, mientras que el novio elegirá un traje más informal, quizás sin chaqueta o con una americana mucho más original. Con estos dos ejemplos queda clara la importancia de la personalidad en la elección del vestuario.

El tipo de traje

Dentro de los trajes de etiqueta, hay tres opciones que siguen generando dudas entre todos los implicados: el chaqué, el esmoquin y el frac.

El chaqué es la prenda más utilizada por los protagonistas de una boda y proviene de los caballeros ingleses, que lo usaban para montar a caballo. Está sujeto a normas bastante estrictas. En primer lugar, es una prenda preferible para las bodas de mañana o de primera hora de la tarde. Le siguen: la chaqueta con levita, un solo botón y solapas puntiagudas semicirculares en la espalda; la camisa blanca con botones y puños dobles (para los gemelos); la corbata, normalmente con nudo windsor; el chaleco, recto o de doble botonadura, abotonado hasta arriba; los pantalones negros, grises o de rayas verticales; los zapatos de cuero; y el sombrero de copa y los guantes blancos opcionales, aunque estos complementos son muy clásicos.

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El esmoquin es el traje de fiesta por excelencia, presente en las mejores galas y eventos, como la ceremonia de los Oscar. Así, se lleva a última hora de la tarde o por la noche, coincidiendo con este tipo de reuniones, y haciendo honor a su uso original, ya que su chaqueta es la que utilizaban los caballeros para ir a fumar (en inglés, smoking está relacionado con el acto de fumar) en las grandes casas de la aristocracia después de cenar.

En cuanto a su composición, la chaqueta negra o azul es de corte recto y sin faldones, camisa blanca con cuello de pajarita, chaleco negro, pajarita negra (mejor que corbata), pantalón negro, fajín con toques brillantes, zapatos negros y la opción de guantes blancos o grises.

El frac es la prenda de más alta etiqueta, utilizada para eventos privados de renombre y especificada en las invitaciones a dichos eventos (debe aparecer en la invitación de la boda si es el caso). El chaqué es un abrigo que destaca por sus solapas de seda, el corte horizontal, las solapas en punta, por ser mucho más corto por delante y por presentarse abierto. Se acompaña de varios elementos obligatorios: chaleco de piqué marfil, pajarita blanca, pantalones negros sin vuelta y zapatos negros con cordones.

Evidentemente, los nuevos tiempos han instalado diferentes concepciones de la vestimenta que, como ya hemos explicado anteriormente, se alejan del protocolo. Así, si la opción que buscas es un traje informal, ten en cuenta el color (negro, gris, azul y todas sus complejas variantes, incluidas las extravagancias cromáticas), la presencia o no de brillos, el tejido y el corte, así como la camisa y los complementos que mejor encajen con la prenda. En tu boda, puedes experimentar todo lo que quieras dentro de la vestimenta formal.

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Alquilar o comprar

Un alquiler implica la libre elección de prendas o complementos, por lo que el precio puede variar y, en definitiva, ser mucho menor que si se compra un traje. En este sentido, es recomendable contactar con equipos profesionales que se dediquen exclusivamente a sus necesidades, tanto para la elaboración del traje final como para la resolución de cualquier imprevisto de última hora.

Al alquilar, los novios se aseguran una cierta calidad. Si optan por comprar, muchos de ellos, por falta de presupuesto, acaban adquiriendo un traje de baja calidad. Sin embargo, alquilando, se puede aspirar a llevar un traje impresionante de la máxima calidad sin gastar una fortuna.

La variedad también es mayor cuando se trata de alquilar un traje. Además, como el alquiler será para un día, la experimentación (colores, chalecos, prendas especiales…) supone sólo un pago, y no una inversión que no se rentabilizará en el futuro.

Por último, cuando se trata de alquilar un traje, los profesionales que intervienen son especialistas en ajustar los trajes a todos los invitados, disponiendo de diferentes opciones y de los conocimientos necesarios para adaptar otros tantos.

En el caso de precipitarse en la compra del atuendo, hay que tener en cuenta que, como todos los elementos de la boda, éste está estrechamente ligado al presupuesto disponible. Si éste no es un problema (o no es demasiado grave), la mejor opción es comprar el traje y apostar por la máxima calidad de un diseño exclusivo o perteneciente a las mejores colecciones. Además, el factor sentimental es importante, ya que será un recuerdo de tu gran día, así como el práctico, ya que algunos trajes se pueden utilizar de por vida.

Las colecciones pertenecen a grandes diseñadores que, adaptándose a la temporada y a su propio estilo como modistas, sacan a la luz un conjunto de piezas inscritas en una temática o filosofía. Estos son los trajes que aparecen en los desfiles.

Un traje a medida es la personalización de un traje, eligiendo cada pieza, ajustándola al cuerpo, eligiendo un color y todo ello con un buen sastre a su disposición. Es un traje único, sólo para ti, con tu sello y el del profesional, que te habrá aconsejado qué es lo mejor para ti, porque hay infinidad de chaquetas, solapas, pantalones y otros elementos que necesitan una meditación conjunta. Si buscas un traje para grandes ocasiones y tienes suficiente presupuesto (alrededor de 1000 euros: recuerda que es un traje diseñado al milímetro), adelante.

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Por último, el traje a medida, que suelen llevar los invitados en las bodas, es otra opción para tu gran día si no te interesa demasiado esta parte de la boda, si no te importa la moda o si no tienes demasiado presupuesto. Hablamos de trajes que se hacen en masa sin tanta personalidad como los de colección o a medida, pero viables para cualquier tipo de evento, y también disponibles en grandes firmas.

Consejo: pruébatelo y hazlo tuyo

El día de tu boda, tu traje debe tener un único dueño: tú. Y cuando hablamos de tener un dueño, nos referimos a que también debe tener una personalidad: la tuya. Ese traje debe ser único para ti y guardar tu esencia desde que se concibe hasta que lo devuelves o lo guardas en el armario. Para ello, debes estar seguro de sus prestaciones, talla, color, estilo y todo aquello que te ayude a sentir el traje como tuyo.

El consejo que te damos es que te lo pruebes varias veces, tanto en la tienda o sastrería como en casa, con todos los complementos. ¿Estás realmente contento con el resultado? Aquí es donde entra el factor clave: la comodidad. Camina, muévete, baila, siéntete a gusto y no aprisionado en un traje, como les ocurre a muchos hombres cuando lo llevan, o a muchos novios, que no se sienten libres en su propia boda, más bien maniquíes. El traje debe adaptarse a tus gustos, pero también a las formas de tu cuerpo en cualquier circunstancia, porque en una boda puede pasar de todo.

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