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Velo de novia

Velo de novia
Conocer su origen y significado puede ayudarte a decidir si lo usas o no, pero ten en cuenta que hoy en día ha cambiado mucho y la tendencia ha cambiado…

Velo de novia

Llevar un velo el día de la boda es una decisión muy personal que cada novia debe tomar según sus gustos y creencias personales, ya que su significado suele estar ligado a la religión y, por tanto, se utiliza especialmente en las ceremonias religiosas. El hecho de acompañar el vestido de novia con un velo que cubra todo o parte del rostro es una tradición clásica pero no tiene por qué limitarse sólo a ese tipo de novias, ya que las más vanguardistas, en ocasiones, también optan por llevarlo. La cuestión es saber cómo elegirlo para acertar. Existen diferentes teorías sobre el origen del velo desde la antigüedad, pasando por la época romana hasta lo que significa llevarlo en la actualidad. ¿Quieres descubrirlas?

Uso del velo en Oriente

Llevar un velo en la antigüedad era una forma de evitar que el novio viera la cara de su prometida antes de la boda, a la que no conocía ni había visto nunca, ya que su matrimonio era algo acordado entre las respectivas familias por motivos económicos o políticos.

Otra teoría de esta época es que el velo simboliza la sumisión de la esposa a la voluntad del marido, algo que en algunos países musulmanes se mantiene y obliga a las mujeres a llevar el rostro cubierto de por vida.

El velo en la época romana

Primero los griegos y, más tarde, los romanos, acostumbraban a llevar este accesorio por varias razones: la superstición y el interés de que el prometido no viera su rostro antes del matrimonio. La envidia de otras mujeres al ver desfilar a la novia hacia la ceremonia podía provocar el “mal de ojo” sobre ella y cubrirse con un velo era una forma de protegerla.

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El uso del velo en la actualidad

Desde el siglo XIX, el uso del velo en las celebraciones cristianas se impuso como obligatorio o imprescindible, simbolizando la virginidad y pureza de la novia, de ahí que fuera blanco como el vestido.

Aunque lo más habitual es que las novias que optan por llevarlo se casen por la iglesia, también podemos verlo en las bodas civiles. Además, el velo ha ido variando en cuanto a tejidos, longitudes e incluso colores. Ha habido unos años en los que los tocados han sustituido al velo y las mujeres han preferido utilizar otro tipo de complementos, pero la tendencia ha vuelto y los diseñadores de moda nupcial vuelven a situarlo como un elemento imprescindible para las novias.

Evolución hasta la actualidad

Finalmente, a finales del siglo XVIII, el blanco se convirtió en el color predominante.

Fue ya en el siglo XIX cuando se introdujo el velo de la novia en las bodas cristianas, simbolizando la pureza y la virginidad de la novia, por lo que el velo pasó a ser exclusivamente blanco.

Hoy en día el velo sigue siendo un elemento esencial, pero su uso está motivado más por el gusto y la moda que por razones religiosas.

A la hora de elegir el velo hay algunos aspectos que debes tener en cuenta ya que hay muchos tipos de velos que irán mejor dependiendo de tu peinado, tu estilo o el escote de tu vestido. Una de las últimas tendencias en velos apuesta por los colores suaves, olvidando la exclusividad del blanco y aportando un toque diferenciador al vestido y al resto de complementos de la novia. ¿Apuestas por alguno en concreto?

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